La actualidad de le nutricosmetica

Sin complicaciones, sin mancharse las manos, sin rutinas, sin invertir más que unos segundos, sin espejo, sin luz, algodones ni toallitas… La nutricosmética sólo requiere sacar la píldora del blíster y tragarla acompañándola, eso sí, “con un gran vaso de agua”, como rezan todos los prospectos.

 

Los resultados son notables. Entonces ¿por qué aún es la gran desconocida? ¿O la gran ignorada? “En España se empieza a despertar el interés por la nutricosmética más por la presión del conocimiento público que por la prescripción de los profesionales. Los medios de comunicación y en especial las revistas específicas de salud y belleza han hecho mejorar la percepción de la población”, explica Manuel Jiménez, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Terapéutica y Nutricosmética, y añade: “Aún así su consumo es todavía muy incipiente, siendo lo más vendido los protectores solares y los refuerzos para el cabello y las uñas”.

Píldoras, perlas, comprimidos, pastillas, chicles… formatos variados de chupar, masticar o tragar que plantan batalla en varios frentes: “El envejecimiento general y la mejora de la piel, el cabello, las uñas, los ojos, el rediseño de la silueta, la reducción de la celulitis, las arrugas…”, enumera Jiménez.

Con respecto a los resultados, Mari Cruz Arcas, directora científica de Beauty&Go, afirma: “Hay que tener en cuenta que los factores que provocan el deterioro de la piel son permanentes y su acción es constante y pertinaz. Por ello, a partir del inicio de un plan antienvejecimiento general o localizado la toma del nutricosmético deberá ser continuada: un mínimo de un mes para comenzar a notar los efectos y tres meses para que sean muy evidentes. En general se recomienda tomarlos en tandas de cuatro o cinco meses con un mes de descanso”.

Los ingredientes de estos cosméticos que se consumen por vía oral son vitaminas y minerales. ¿Por qué? “Tanto lo que comemos como nuestro entorno influyen en nuestra piel: el alcohol, el humo, la contaminación, los rayos ultravioletas, el estrés y la mala alimentación hacen que se formen radicales libres en nuestro organismo que promueven la aparición de arrugas y de enfermedades. Las vitaminas son nuestras principales aliadas para luchar contra los radicales libres”, puntualiza Arcas y para quienes se estén preguntando si una alimentación equilibrada no es suficiente, apunta: “Los nutricosméticos ofrecen bajo la forma de complementos nutricionales los elementos que nuestro cuerpo necesita y que con el estilo de vida actual, no ingerimos.

 

Fuente: Sandra Fernandez ( Expansion)
 

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